Sus ojos verdes
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Si siempre sueñas con 2.575 cosas preciosas, emocionantes y por las que merece la pena vivir, y resulta que 2.571 se quedan flotando en el Cosmos… Eso significa que no vas bien… y que estás a punto de tocar fondo o en pleno fondo del abismo.

Un lugar tan oscuro y terrorífico que es imposible que sientas miedo. La sensación de estar ahí abajo sobrepasa el miedo con creces. Lo sobrepasa todo.

Y yo, en medio de semejante panorama, me cojo tres aviones y me planto en Nueva Zelanda.

Este viaje me ha sacado del fango dos veces:

Una, cuando estuve allí comiendo kiwis entre helechos gigantes, mientras los insectos se bebieron mis líquidos rojos corporales.

Y otra, cuando he decidido publicar el libro que escribí sobre este viaje.

Dos veces.

No está mal…

Ese país debería llamarse Santa Zelanda.

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Te puedes venir a este viaje y pegarte a mí como una sombra, vivir lo que yo viví allí. Puedes ser mi compañero invisible, excepto en algunos momentos en que necesito estar sola. Tú también te puedes tomar un ratillo de reflexión. Es muy aconsejable.

Y pasando las páginas del libro te van a venir imágenes de TI bajo un árbol gigante o metiéndote en un lago de aguas transparentes y frías…

Mientras tocas el papel y hueles el aire húmedo de esas tierras extrañas, estaré cerca, aunque no me daré cuenta. ¿O quizá sí?

A su amor no es una novela, creo yo, tampoco un libro de viajes, ni de poesía, ni de estilo de vida, ni de misterio, ni una biografía…

No sé decirte de qué va exactamente, solo puedo contarte que se desarrolla en Nueva Zelanda y que en él te hablo de cómo me siento en una época difícil y maravillosa de mi vida.

Vivo en España pero decido irme tan lejos para poder reconocerme.

Allí encuentro lugares místicos, deslumbrantes, y a personas que me dejan sin habla, pero hay una que me sorprende especialmente, es alguien inesperado…

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No soy exploradora ni aventurera, aunque me encantaría…

Comprendí con este viaje que siempre se puede una aventurar.

Siempre.

Solo hay que saltarse el STOP mental, el de la carretera no, por favor.

Saltarte tu propio STOP.

Ni fácil ni difícil.

Hacerlo.

Desde luego, lo que para mí ha sido la aventura de mi vida, para otro puede ser su día a día… Yo te lo cuento con el entusiasmo de una niña que viaja por primera vez.

Ya había viajado antes, pero esto fue totalmente DIFERENTE.

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Este libro que he escrito lo puedes comprar aquí abajo, si haces click en el botón que no parece un botón… pero que sí lo es.
Libro libro